El guardián

El relato avanza en una intensidad claustrofóbica donde el mundo exterior que envuelve al narrador va, progresivamente, desapareciendo. A medida que avanza el texto, París, el mundo exterior, desaparece. Sólo queda un personaje extraño e inquietante, el guardián, figura casi onírica que apenas habla -su única frase, Usted se lo come con los ojos, se carga de profunda intensidad simbólica-, que mira, que tose inquieto y que, las más delas veces, aparece riendo mientras contempla el extraño espectáculo del hombre abismado a la pecera.

No hay comentarios: